Bebidas energetizantes en adolescentes.

Bebidas energetizantes en adolescentes.

Las bebidas enérgicas son un tipo de bebida sin alcohol, compuestas de cafeína, carbohidratos, algunas vitaminas y taurina (sustancia orgánica natural). El consumo de ésta se publicita como una bebida que disminuye el cansancio, la fatiga o el agotamiento; además de estimular la mente y proporcionar resistencia física. A grandes rasgos llama la atención e incluso puede que nos motive a consumirlas, pero es un error, el consumo de este tipo de bebidas es dañino para nuestra salud.

Según la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) el 68% de la población entre 10 y 18 años, consume este tipo de bebidas.Un cifra alarmante  por la sobrestimulación que puede provocar en el sistema nervioso además de otros efectos adversos. A los adolescentes les ha llamado la atención que vendan este tipo de bebidas como estimulantes y potenciadoras del rendimiento, sobre todo a aquellos que están relacionados con el deporte y la actividad física, por ello las cifras de consumo en adolescentes son mayores.

Otros estudios como los realizados en las Universidades de Minnesota y en la Universidad de Duke, Estados Unidos, han advertido que las bebidas energéticas se asocian con malos hábitos de los adolescentes como el tabaco, el alcohol o pasar demasiado tiempo con videojuegos.

Las bebidas energéticas tienen grandes cantidades de azúcar y cafeína, es por ello que los expertos la desaconsejan; la ingesta de tal cantidad de cafeína hace que nuestro cuerpo entre en un estado de nerviosismo, además de incrementar la presión arterial, producir insomnio, trastornos gastrointestinales, entre otros. Además hay que tener en cuenta que  la  mayoría de este tipo de bebidas contiene más de diez terrones de azúcar, produciendo enfermedades como la diabetes, obesidad, enfermedades dentales, etc.

Tenemos que ser conscientes de lo peligroso que puede llegar a ser la ingesta de este tipo de bebidas, sobre todo en menores,  donde  el riesgo de futuras enfermedades como la diabetes es mayor. Por ello, hay que concienciar desde pequeños a nuestros hijos de la peligrosidad de estas bebidas.

 

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